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Samuel Diz: «’Memoria de la melancolía’ es una propuesta musical que invita a la calma»

Diz antes de su concierto en Ferrol (foto: Alicia Seoane)

TEXTO Y FOTOS: ALICIA SEOANE | Ferrol | Domingo 7 marzo 2021 | 14:49

Samuel Diz ( Tui, 1986) es guitarrista e investigador de la música de la generación del 27. Lo mejor es que en ambas cosas destaca por su exquisitez y su amplio conocimiento. Una faceta alimenta la otra que enriquece su interpretación, convirtiéndolo en un músico honesto y brillante. En el escenario su sola presencia llena la sala sin necesidad de decorados.

Es viernes 5 de marzo y esta tarde presenta en el Jofre Memoria de la melancolía. Una propuesta original y compleja, que invita al silencio y la calma; pero que tiene el poder de despertar la suficiente curiosidad como para tener ganas de ir corriendo a comprarte el libro de María Teresa León que da título a su último trabajo (Memoria de la melancolía).

Son las doce y media y hemos quedado en el hotel Suizo, donde finalmente nos sentamos al lado de un ventanal de la cafetería. Apenas hay ruido, y hay buena luz. Al cabo de unos minutos su pareja Beatriz Fontán baja de la habitación a sentarse con nosotros. Estamos de suerte pues ella es otra pieza importante en el periplo de su último álbum.

Entrar en el universo de Samuel Diz, es como ir deshilvanando un ovillo que se superpone de capas de distintos lenguajes. Música, investigación, literatura, vanguardias artísticas, Picasso, pintura, cine, generación del 27, exilio, viajes, Buñuel, guitarra española, García Lorca. Tomamos aire, la cosa continúa… Para este intérprete este período de nuestra historia fue muy interesante a todos los niveles.

«En esta época muchos artistas tomaron la guitarra para sus obras desde el cubismo, dónde predomina la curva y la línea como en una guitarra. Hasta otros versos en poesía, dónde se hacen referencias a este instrumento. Esta generación fue muy interdisciplinar, lo que hizo que muchas disciplinas dialogasen entre sí. A nivel musical sucedió algo y es que empieza a haber compositores de otras disciplinas que empiezan a escribir para guitarra».

«Digamos que en este momento se da una fusión de la guitarra como instrumento popular, con la exquisitez de la cultura del siglo de Oro, que también era fuente de inspiración, de los artistas de esta época. El repertorio escrito durante este periodo es en lo que yo me centro y lo voy interpretando y recuperando. Como un trabajo de arqueología musical».

En su última propuesta Samuel Diz y Beatriz Fontán recorren juntos la obra y la autobiografía de María Teresa León. Una mujer escritora de la generación del 27, que muchos solo la conocen porque además fue la mujer de Alberti. La vida de esta mujer es apasionante, estuvo muy metida dentro del Partido Comunista, lo que además de llevarla al exilio también le hizo viajar por muchos lugares del mundo como Rusia, China, Roma, Buenos Aires, México… y de vuelta a España.

Samuel y Beatriz recorren juntos la vida de esta mujer: «Fuimos viajando por los lugares en los que estuvo —añade Beatriz— viajamos con su obra, es como ir recorriendo físicamente las páginas del libro, eso es mágico. Una de nuestras metodologías, era ir volcando en Google Maps toda esa información que íbamos obteniendo. Una investigación que tiene un lugar geográfico, pero también de las personas con las que se iba cruzando».

«Buscar desde el lugar en el que nació hasta un restaurante en Roma donde ella iba. Aunque las relaciones que se establecen para recuperar las composiciones no siempre son relaciones directas, sino que están plagadas de lugares comunes o de casualidades, una cosa te va llevando a otra y se va estableciendo un guión entre música, literatura y biografía. Sí un poco como una película o una banda sonora…».

El trabajo musical de su último álbum es como una bisagra entre la memoria de una mujer que ya no está y la música que la habría rodeado. María Teresa León resucita en el escenario, pues resucitan sus recuerdos, su memoria y su palabra. Textos que en la voz de Yolanda Castaño —quien las traduce e interpreta en gallego— nos llevan de la mano a la vida y época de una mujer valiente y sobrada de talento.

En palabras de Diz, «me fascinó la vida de una mujer que tuvo tanta movilidad en su vida. A principios de siglo esto no era lo habitual. Ella estaba vinculada al Socorro Rojo Internacional y esto la hizo viajar por muchos países… Aunque hay otra faceta de ella que me resultó muy desgarradora y, al tiempo, con muchos elementos contemporáneos».

«Por ejemplo, ella es hija de una familia de un entorno conservador en una sociedad militar, que se casa y se separa, y deja a sus dos hijos atrás para volverse de Buenos Aires a España… Todo esto requería de ser una mujer muy valiente y fuerte a nivel humano con la presión social que vivía una mujer de esta época».

Samuel Diz acompañado al oboe por Benxamín Otero consiguen sumergirnos en la que podría haber sido la banda sonora de la vida de la escritora. Una música para ser leída. Pero sentida, también, pues el ritmo que requiere esta propuesta precisa de algo valioso. Tiempo y silencio. En el escenario Yolanda Castaño aparece con un fondo en negro, como si su voz proviniese de la sombra, la memoria recobra vida…

«A memoria pode ter os ollos indulxentes. Xa non chegan ata nós os ruídos vivos senón os mortos. Memoria del olvido, escribiu Emilio Prados, memoria melancólica, a medio apagar, memoria da melancolía. Non sei quen adoitaba dicir na miña casa: hai que ter lembranzas. Vivir non é tan importante como recordar. O espantoso era non ter nada que lembrar, deixando tras de si unha cinta sen sinais. […] Á memoria do son segue a dos olores, a do tacto. Mestúranse para non ter piedade de nós».

Una propuesta que se adapta a cada espacio e idioma del lugar donde se interpreta, como así le hubiese gustado a su autora. Pero si quieres volver a saborear lo que sucede en este lapso de tiempo detenido, lo mejor es escuchar el álbum, y quizá también termines queriendo leer el libro. Como curiosidad, la guitarra con la que se ha grabado el disco es la original de García Lorca, construida por José Ortega en 1906.

Cuando escuchas el disco en casa sucede otra historia… la tuya. Sus letras y la música empiezan a pertenecerte, empiezan a formar parte también de algo de tu propio recuerdo. Lo grande del arte es que siempre termina en el espectador. Y así sucede con Memoria de la melancolía, una propuesta musical de múltiples lecturas.

En la carátula del disco resuenan las palabras de Maria Teresa León: … y vuelvo a reconstruirme como lo hacen los niños, con sus juegos de piececitas de madera, recobrando la dulzura de jugar. Recobrando también la dulzura de escuchar el silencio.

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